Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada
CAPÍTULO CXXXV
EL ACOSO - TERCER DÍA
La mañana del tercer día amaneció limpia y fresca, y una vez más el solitario vigilante nocturno del tope del trinquete fue relevado por las hordas de vigías diurnos que punteaban cada mástil y casi cada verga.
—¿La veis? —gritó Ajab.
Mas la ballena no estaba todavía a la vista