Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Poniendo vela al viento que levantaba, la solitaria lancha se vio rápidamente impelida a sotavento tanto por los remos como por el trapo. Y finalmente, cuando Ajab se deslizaba junto al navío, tan cerca como para distinguir claramente el rostro de Starbuck mientras éste se inclinaba sobre la regala, le voceó que virara el navío por redondo y que, no muy deprisa, le siguiera a una distancia prudente. Mirando hacia arriba, vio a Tashtego, Queequeg y Daggoo ascendiendo ansiosamente a los tres topes; mientras los remeros se balanceaban en las dos lanchas desfondadas, que acababan de ser izadas al costado, y se aplicaban en las tareas de su reparación. Uno tras otro, a través de los portillos, también captó fugaces imágenes de Stubb y de Flask, afanándose sobre cubierta entre haces de nuevos hierros y lanzas. A la vez que veía todo esto, a la vez que escuchaba los martillos en las lanchas deterioradas, muy otros martillos parecían clavar un clavo en su corazón. Pero se dominó. Y observando ahora que la grímpola o bandera había desaparecido del mastelero del mayor, le gritó a Tashtego, que acababa de alcanzar ese lugar, que descendiera de nuevo a por otra bandera, y un martillo, y clavos, y que de ese modo la clavara al mástil.