Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada —No permanezcas a mi lado, sino bajo mÃ, quienquiera que seas que ahora vas a ayudar a Stubb; pues Stubb, también, aquà se queda. ¡Me rÃo de ti, de ti, risueña ballena! ¿Quién ayudó alguna vez a Stubb, o mantuvo a Stubb despierto, sino el ojo firme de Stubb? Y ahora el pobre Stubb se acuesta sobre un colchón que es demasiado blando; ¡ojalá que estuviera relleno de broza! ¡Me rÃo de ti, de ti, risueña ballena! ¡Observad, vosotros, sol, luna, y estrellas! Os llamo asesinos de un individuo tan bueno como cualquiera que en el chorro lanzara su espÃritu. A pesar de todo, todavÃa chocarÃa la copa con vosotros, ¡si es que vosotros acercarais la copa! ¡Oh, oh!, ¡oh!, ¡oh!, risueña ballena, ¡pero pronto habrá mucho que tragar! ¿Por qué no huyes? ¡oh, Ajab! Por mÃ, fuera para ello zapatos y chaqueta; ¡que Stubb muera en calzones! Una muerte de lo más herrumbrosa y salada, no obstante… ¡Cerezas!, ¡cerezas!, ¡cerezas! ¡Oh, Flask, una sola cereza roja antes de que fallezcamos!
—¿Cerezas? Ya me gustarÃa que estuviéramos donde crecen. Ah, Stubb, espero que mi pobre madre haya sacado mi paga parcial antes de esto; si no lo ha hecho, pocas monedas le llegarán, pues el viaje se ha acabado.