Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Ya varias desgracias se habían sumado a su caza. Mas aunque desastres similares, por poco que fueran divulgados en tierra, no eran en modo alguno inusuales en la pesquería; aun así, en la mayor parte de los incidentes, tal parecía la infernal premeditación de ferocidad de la ballena blanca, que todos los desmembramientos o muertes que causaba no eran enteramente considerados como si hubieran sido perpetrados por un agente no inteligente.
Juzgad, entonces, a qué grados de inflamada y desvariada furia se veían impelidas las mentes de sus más desesperados cazadores, cuando en medio de las astillas de las trituradas lanchas, y de los miembros de despedazados camaradas que se hundían, salían nadando de entre los blancos coágulos de la terrible ira de la ballena a la exasperante y serena luz solar, que sonreía persistentemente, como en un alumbramiento o una boda.