Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Para el novato, en cualquier momento resulta una visión extraña ver con qué sorprendente hábito de inconsciente destreza el ballenero mantiene una postura erecta en su lancha, incluso cuando es zarandeado por los mares más enmarañadamente perversos y revueltos. Más extraño aún, verle atolondradamente subido al propio tocón bajo tales circunstancias. Pero la visión del pequeño Flask montado sobre el gigantesco Daggoo era todavÃa más chocante; pues sosteniéndose con una majestad distante, indiferente, sosegada, irreflexiva y bárbara, el noble negro oscilaba armoniosamente su magnÃfica figura con cada oscilación del mar. Sobre sus anchas espaldas, el rubio pajizo Flask parecÃa un copo de nieve. El portador parecÃa más noble que el jinete. A pesar de que el vivaz, tumultuoso y ostentoso pequeño Flask de vez en cuando literalmente pateaba de impaciencia, ni siquiera asà obligó a hacer un esfuerzo adicional al señorial torso del negro. De esa manera yo he visto la pasión y la vanidad patear la magnánima tierra viviente, mas no por ello alteró la tierra sus estaciones y sus mareas.