Moby Dick. Version ilustrada

Moby Dick. Version ilustrada

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Mojados, completamente empapados, y tiritando de frío, desesperando de barco o de lancha, alzamos nuestros ojos cuando llegó el amanecer. La neblina todavía se extendía sobre el mar, la vacía linterna yacía aplastada en el fondo de la lancha. De pronto Queequeg se puso en pie llevándose la mano ahuecada al oído. Todos escuchamos un débil crujido, como de cabos y vergas, ahogado hasta entonces por la tormenta. El ruido se acercaba cada vez más; la espesa neblina pareció partirse por una enorme figura indefinida. Asustados, todos saltamos al mar cuando el barco finalmente surgió a la vista, avanzando directamente sobre nosotros a una distancia no mucho mayor que su eslora.

Flotando en las olas observamos la lancha abandonada; cómo se balanceó durante un instante y volteó bajo la proa del barco como una astilla en la base de una catarata; y entonces el enorme casco pasó sobre ella, y no se la vio más hasta que surgió, revolviéndose, a popa. De nuevo nadamos a ella, contra ella fuimos arrojados por el mar, y fuimos finalmente recogidos y depositados a salvo a bordo. Antes de que la borrasca se aproximara, las otras lanchas habían dejado sueltos sus peces y habían regresado al barco a tiempo. El barco nos había dado por perdidos, pero estaba todavía patrullando, por ver si por casualidad podía dar con algún vestigio de nuestro fenecer… un remo o una pértiga de lanza.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker