Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Aquà entonces tenÃa, de tres testigos imparciales, una meditada declaración de todo el caso. Considerando, por tanto, que los turbiones, como el volcar en el agua y las consecuentes acampadas en el piélago, eran asuntos de normal contingencia en este tipo de vida; considerando que en el superlativamente crÃtico instante de avanzar hacia la ballena debÃa poner mi vida en manos de aquel que gobernaba la lancha… a menudo un tipo que en ese mismo momento, en su impetuosidad, está a punto de perforar la embarcación con sus frenéticos pisotones; considerando que el particular desastre de nuestra propia particular lancha debÃa ser principalmente imputado a que Starbuck se habÃa lanzado sobre su ballena casi en los dientes de un turbión, y considerando que Starbuck, no obstante, era famoso en esta pesquerÃa por su gran prudencia; considerando que yo pertenecÃa a la lancha de este singularmente juicioso Starbuck; y, finalmente, considerando en qué endiablada cacerÃa estaba inmerso, refiriéndome a la ballena blanca; tomando todo esto conjuntamente, digo, pensé que bien podrÃa ir abajo y hacer un borrador de mi testamento.
—Queequeg —dije yo—, ven conmigo, serás mi abogado, mi fiduciario y mi legatario.