Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Era esto algo sencillo, pues el carpintero habÃa estado tirando sus virutas al fogón durante todo el viaje. Sea aquà dicho que en una expedición ballenera el primer fuego de la caldera ha de alimentarse durante cierto tiempo con madera. A partir de ahÃ, no se utiliza la madera excepto como medio de ignición rápida del combustible habitual. Resumiendo, tras ser refinado, el lardo reseco y quebradizo llamado ahora chicharrones o fritos, todavÃa contiene bastantes de sus untuosas propiedades. Estos fritos alimentan las llamas. La ballena, igual que un pletórico mártir ardiendo, o un misántropo que se autoconsume, una vez prendida, aporta su propio combustible, y se quema gracias a su propio cuerpo. ¡Ojalá que consumiera su propio humo! Pues su humo es horrible de inhalar, e inhalarlo debes, y no sólo eso, sino que tienes que vivir dentro de él durante cierto tiempo. Posee un inexpresable fiero aroma hindú, similar al que debe acechar en la vecindad de las piras funerarias. Huele como el ala izquierda del DÃa del Juicio; es un argumento a favor del abismo.