Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada A medianoche el fogón estaba a pleno funcionamiento. Nos habíamos deshecho de los despojos; se habían izado las velas; el viento refrescaba; la feroz oscuridad del océano era intensa. Pero a esa oscuridad la lamían fieras llamas que a intervalos brotaban de los respiraderos llenos de hollín, y que iluminaban cada empinada cuerda de la jarcia como si se tratara del afamado fuego griego. El ardiente barco avanzaba como si estuviera implacablemente comisionado a algún hecho vengativo. De este modo las naves cargadas de brea y azufre de Canaris, el osado hidriota, saliendo de sus puertos a media noche con amplias sábanas de fuego por velas, cayeron sobre las fragatas turcas y las cercaron de conflagraciones.