Moby Dick. Version ilustrada
Moby Dick. Version ilustrada Antes se ha sugerido, acaso, que cada pequeña circunstancia posterior que le sucedÃa, y que indirectamente se derivaba de su infortunado accidente, de manera casi invariable irritaba o exasperaba a Ajab. Y en el caso presente todo ello se veÃa incrementado por la imagen de los dos oficiales del barco foráneo, que se inclinaban sobre el costado, junto a la escala perpendicular de cornamusas clavadas que allà habÃa, y balanceaban hacia él un par de elegantemente ornamentados guardamancebos; pues en principio no parecÃan darse cuenta de que un hombre con una sola pierna resulta excesivamente tullido para utilizar sus balaustres marinos. Aunque este malentendido sólo duró un minuto, ya que el capitán foráneo, observando de una ojeada la situación, gritó:
—¡Ya veo, ya veo!… ¡Dejad de izar ahÃ! Pronto, muchachos, basculad aquà el aparejo de descarnar.