Moby Dick
Moby Dick Un andar peculiar de este viejo, una cierta leve pero dolorosa aparente holgura en su andar, había excitado la curiosidad de los marineros en un periodo inicial de la expedición. Y ante la importunidad de su persistente preguntar, finalmente había cedido; y así sucedió que ahora todos conocían la vergonzante historia de su aciaga fortuna.
Una amarga medianoche de invierno, habiéndose el herrero retrasado, y no inocentemente, en la carretera que iba entre dos pueblos campestres, sintió, medio atontado, que el mortal entumecimiento se apoderaba de él, y buscó refugio en un granero en ruinas a medio derrumbar. El resultado fue la pérdida de los extremos de ambos pies. A partir de esta revelación, fragmento a fragmento, surgieron finalmente los cuatro actos del gozo, y el largo, y todavía no culminado en catástrofe, quinto acto de la desdicha del drama de su vida.