Moby Dick

Moby Dick

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Atronando sobre la cubierta del castillo con los extremos de tres amazacotados espeques, Daggoo levantó a los durmientes con tan apocalípticos golpes, que éstos parecían salir expelidos del escotillón; así de instantáneamente surgían, con sus ropas en la mano.

—¿Qué veis? –gritó Ajab, pegando su rostro al cielo.

—¡Nada, nada, señor! –fue el sonido que, en respuesta, descendió.

—¡Juanetes! ¡Alas! ¡Abajo y arriba, y a ambas bandas!

Desplegado todo el trapo, soltó ahora el cabo salvavidas reservado para alzarlo al mastelerillo del mayor; y, pocos instantes después, allí le iban izando, cuando estando sólo a dos tercios arriba de la distancia a lo alto, y mientras oteaba a proa a través del hueco horizontal entre la gavia y el juanete del mayor, soltó al aire un grito como el de una gaviota:

—¡Allí resopla! ¡Allí resopla! ¡Una joroba como un monte nevado! ¡Es Moby Dick!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker