Moby Dick

Moby Dick

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Suele suceder que cuando una lancha es desfondada, su tripulación, al ser recogida por otra lancha, ayuda a manejar esa segunda lancha, y el acoso se reanuda de esta manera con lo que se conoce como «remos de doble bancada». Así ocurrió ahora. Pero la potencia añadida de la lancha no igualó a la potencia añadida de la ballena, pues parecía haber triplicado la bancada de cada una de sus aletas; nadando con una velocidad que mostraba claramente que si ahora, bajo esas circunstancias, continuaba así, el acoso resultaría indefinidamente prolongado, y carente, por tanto, de sentido; tampoco podría una tripulación soportar durante un periodo tan largo un esfuerzo al remo tan ininterrumpido e intenso; algo apenas tolerable únicamente en una incidencia breve. El propio barco, entonces, como a veces sucede, ofrecía el medio complementario más eficaz para reanudar el acoso. Consecuentemente, las lanchas se dirigieron a él, y pronto fueron colgadas de sus pescantes –habiendo sido previamente recuperadas las dos partes de la lancha naufragada–, y alzándolo entonces todo al costado, izando alto el trapo, y ampliándolo lateralmente con velas de ala, como las alas de doble articulación de un albatros, el Pequod continuó en la estela a sotavento de Moby Dick. A los bien conocidos metódicos intervalos, el refulgente chorrear era anunciado de manera regular desde los topes ocupados; y cuando se informaba de que acababa de sumergirse, Ajab anotaba el tiempo, y entonces, caminando de un lado a otro por cubierta, reloj de bitácora en mano, tan pronto como expiraba el ultimo segundo del tiempo asignado, se escuchaba su voz…


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