Moby Dick
Moby Dick »Sorprendido en su letargo por este horrible grito, Jonás se incorpora tambaleándose, y subiendo a traspiés a cubierta se agarra a un obenque para mirar hacia el mar. Y en ese momento una ola, negra pantera que salta sobre las amuradas, se arroja sobre él. Ola tras ola saltan así al barco, y no encontrando raudo respiradero, fluyen bramando de proa a popa, hasta que los marineros están a punto de ahogarse, aun estando a flote. Y siempre, mientras la blanca luna muestra su espantado rostro desde los abruptos regueros de la negrura en lo alto, Jonás observa aterrado el bauprés que se alza señalando arriba, a lo alto, pero que pronto bate abajo de nuevo, hacia el atormentado piélago.