Moby Dick
Moby Dick —Estoy equivocado, entonces. Creà estar hablando con el capitán en persona.
—Estáis hablando con el capitán Péleg… con ése es con quien estáis hablando, joven. Nos corresponde a mà y al capitán Bildad cuidar de que el Pequod esté equipado para el viaje, y pertrechado de todas sus necesidades, incluyendo tripulación. Somos copropietarios y agentes. Mas, como iba a decir, si deseáis saber qué es la pesca de la ballena, como decÃs que deseáis, puedo poneros en camino de descubrirlo antes de que os comprometáis a ello más allá de la posibilidad de rectificar. Echad un ojo al capitán Ajab, joven, y descubriréis que sólo tiene una pierna.
—¿Qué quiere decir, señor? ¿Fue perdida la otra por obra de una ballena?
—¡Perdida por obra de una ballena! Joven, acercaos: ¡fue devorada, masticada, triturada, por la más monstruosa parmaceti que jamás una lancha astillas hiciera!… ¡Ja, ja!
Me alarmé un poco por su arranque, también, quizá, me afectó un poco el sentido pesar de su exclamación final, pero, con toda la calma que pude, dije:
—Lo que dice es, sin duda, totalmente cierto, señor; pero ¿cómo podÃa yo saber que existÃa una peculiar ferocidad en esa particular ballena, aunque, en efecto, pudiera haber inferido tanto asà del simple hecho del accidente?