Moby Dick
Moby Dick Por lo que respecta al propio Péleg, lo tomó con más filosofía; pero a pesar de toda esa filosofía suya, en su ojo había una lágrima centelleando cuando el farol se le puso muy cerca. Y él también corrió no poco de la cabina a la cubierta… una palabra ahora abajo, y ahora una palabra con Starbuck, el primer oficial.
Mas finalmente se volvió a su camarada, con un aspecto de carácter definitivo en él…
—Capitán Bildad… venid, viejo compañero, debemos irnos. ¡Eh, poned en facha la verga mayor! ¡Ah del bote! Preparaos para aproximarse al costado, ¡ahora! ¡Cuidado, cuidado!… Venid, Bildad, amigo… Decid la última palabra. Suerte a vos, Starbuck… Suerte a vos, señor Stubb… Suerte a vos, señor Flask… Adiós, y buena suerte a todos vosotros… Y tal día como hoy, dentro de tres años, tendré una sopa caliente humeando para vosotros en el viejo Nantucket. ¡Hurra y partid!