Moby Dick
Moby Dick ¿Comprendéis ahora a Bulkington? ¿Atisbos os parece ver de esa mortalmente intolerable verdad: que todo pensamiento profundo, grave, sólo es el intrépido esfuerzo del alma por mantener abierta la independencia de su mar; mientras los vientos más salvajes de cielos y tierra conspiran para arrojarla a la traicionera y esclavizadora tierra?
Y lo mismo que sólo en la ausencia de tierra reside la más elevada verdad, sin orillas, indefinida, como Dios… así, mejor es perecer en ese rugiente infinito que ser ignominiosamente arrojado a sotavento, ¡aunque ello fuera la salvación! Pues, como un gusano, entonces, ¡oh!, ¡quién, cobardemente, reptaría a tierra! ¡Terrores de lo terrible!, ¿es tan vana toda esta agonía? ¡Ánimo, ánimo, oh, Bulkington! ¡Aguantad con entereza, semidiós! ¡Alzándose desde la espuma de vuestro perecer en el océano… directamente a lo alto, remonta vuestra apoteosis!