Moby Dick
Moby Dick Mas Ajab, mi capitán, aún se mueve ante mí con toda su severidad y toda su aspereza de Nantucket; y en este episodio, referente a emperadores y reyes, no debo ocultar que sólo me refiero a un pobre cazador de ballenas, como lo era él; y, por tanto, todo majestuoso jaez y arreo exterior se me niega. ¡Oh, Ajab, lo que en vos será grandioso, ha de ser arrancado de los Cielos, y buscado buceando en el piélago, y compuesto en el aire intangible!