Moby Dick
Moby Dick Es mediodía; y Dough-Boy, el mozo, introduce su pálida cara de pan desde el escotillón de la cabina, y anuncia la comida a su amo y señor; el cual, sentado en la lancha de sotavento de popa, acaba de tomar la observación del sol, y está ahora calculando la latitud sobre la pulida tablilla en forma de disco, reservada a ese cotidiano propósito en la parte superior de su pierna de marfil. De su completa inatención a las indicaciones, pensaríais que el taciturno Ajab no había escuchado a su sirviente. Mas al momento, agarrando los obenques de mesana, se columpia hasta cubierta, y diciendo con una voz plana, carente de emoción, «la comida, señor Starbuck», desaparece dentro de la cabina.