Moby Dick
Moby Dick Cuando toda la tripulación del barco estuvo reunida, y le observaba con rostros curiosos y no totalmente serenos, pues tenÃa un aspecto semejante al horizonte cuando se aproxima la tormenta, Ajab, tras echar una rápida ojeada sobre las amuradas, y penetrar después con sus ojos entre la tripulación, arrancó desde su sitio; y, como si no hubiera ni un alma cerca de él, reanudó sus robustos paseos por la cubierta. Con la cabeza inclinada y el sombrero medio gacho, siguió paseando, sin prestar atención a los murmullos de interrogación entre los hombres; hasta que Stub, con cautela, le comentó a Flask que Ajab les debÃa de haber reunido allà con el propósito de hacerles observar una proeza pedestre. Mas esto no duró mucho. Deteniéndose vehementemente, gritó:
—¿Qué es lo que hacéis cuando divisáis una ballena, marineros?
—¡Cantar la alerta por ella! —fue la impulsiva respuesta de una veintena de voces reunidas.
—¡Bien! —gritó Ajab con feroz aquiescencia en su tono, al observar el ánimo entusiasta que de forma tan magnética les habÃa imbuido esta inesperada pregunta.
—¿Y qué es lo que hacéis después, marineros?
—¡Arriar, y tras ella!
—¿Y cuál es la canción al son de la que bogáis, marineros?
—¡O ballena muerta, o lancha desfondada!