Moby Dick

Moby Dick

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Quienquiera de vosotros que me divise una ballena de cabeza blanca, con frente arrugada y mandíbula torcida; quienquiera de vosotros que me divise esa ballena de cabeza blanca, con tres orificios perforados en la palma de estribor de su cola… Fijaos, quienquiera de vosotros que me divise esa misma ballena blanca, ¡ése tendrá esta onza de oro, muchachos!

—¡Hurra! ¡Hurra! —gritaron los marineros, mientras, agitando al aire sus gorros, celebraban el acto de clavar el oro al mástil.

—Es una ballena blanca, digo —continuó Ajab al arrojar la mandarria—. Una ballena blanca. Pelaos los ojos por ella, marineros; buscad con ahínco agua blanca; en cuanto veáis una sola burbuja, cantad la alerta.

Durante todo este tiempo Tashtego, Daggoo y Queequeg habían mirado con un interés y sorpresa aún más intensos que los del resto, y al mencionarse la frente arrugada y la mandíbula curva se habían sobresaltado como si cada uno por separado se hubiera visto afectado por una reminiscencia concreta.

—Capitán Ajab —dijo Tashtego—, esa ballena blanca debe ser la misma que algunos llaman Moby Dick.

—¿Moby Dick? —gritó Ajab—. ¿Conoces entonces a la ballena blanca, Tash?

—¿Abanica con la cola de una manera curiosa antes de sumergirse, capitán? —dijo el indio, reflexionando.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker