Moby Dick
Moby Dick »Así, en su tono ordinario, sólo levemente quebrado por el agotamiento corporal en que temporalmente se encontraba, le respondió diciendo que barrer la cubierta no era tarea suya y que no lo haría. Y entonces, sin aludir en absoluto a la pala, señaló a tres hombres como barrenderos habituales; los cuales, al no estar asignados a las bombas, habían hecho poco o nada durante todo el día. A esto Radney replicó con un juramento, reiterando incondicionalmente su orden con modos despóticos y vejatorios en extremo; avanzando simultáneamente sobre el todavía sentado lagonero, a la vez que alzaba una maza de cubero que había cogido de un tonel cercano.
»Acalorado e irritado como estaba a causa de su extenuante labor en las bombas, a pesar de su innominado sentimiento inicial de contención, el sudoroso Steelkilt malamente fue capaz de tolerar este comportamiento del primer oficial; mas sofocando aún de algún modo la conflagración en su interior, sin hablar, permaneció obstinadamente plantado en su lugar, hasta que al final el encolerizado Radney blandió la maza a unas pulgadas de su cara, ordenándole furiosamente que cumpliera sus disposiciones.