Moby Dick

Moby Dick

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

»Steelkilt se levantó, y retrocediendo lentamente alrededor del molinete, seguido siempre del primer oficial con su amenazante maza, repitió con deliberación su intención de no obedecer. Al observar, no obstante, que su contención no producía el menor efecto, previno al necio engreído mediante un desagradable e inexpresable ademán de su contorsionada mano; pero fue inútil. Y de esta manera ambos dieron la vuelta lentamente al molinete; hasta que al final, resuelto a no retroceder más, considerando ahora que ya había soportado tanto como correspondía a su temperamento, el lagonero se detuvo en las escotillas y le habló así al oficial:

»“Señor Radney, no le voy a obedecer. Aparte esa maza, o cuídese.” Pero el predestinado primer oficial, avanzando aún más cerca de él, hasta donde el lagonero permanecía inmóvil, blandió ahora la pesada maza a una pulgada de sus dientes, mientras repetía una cadena de insufribles maldiciones. No retrocediendo ni la milésima parte de una pulgada, clavándole en los ojos el enhiesto estilete de su mirada, Steelkilt cerró su mano derecha tras de sí y, echándola hacia atrás cautelosamente, le dijo a su perseguidor que si la maza le rozaba apenas la mejilla, él (Steelkilt) le mataría. Pero, caballeros, el necio había sido marcado por los dioses para el sacrificio. Inmediatamente la maza tocó la mejilla: al instante siguiente la mandíbula inferior del primer oficial estaba hundida en su cabeza; cayó sobre la escotilla manando sangre como una ballena.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker