Moby Dick
Moby Dick —Un momento, perdón —exclamó otro del grupo—. En nombre de todos nosotros, limeños, no quiero dejar de expresar a vos, señor marinero, que en modo alguno hemos pasado por alto vuestra delicadeza al no sustituir, en vuestro sÃmil de corrupción, la Lima presente por la Venecia distante. ¡Oh!, no os inclinéis y aparentéis sorpresa; ya conocéis el proverbio en toda esta costa: «Corrupto como Lima». Sólo confirma vuestro dicho; iglesias más abundantes que mesas de billar, y siempre abiertas… mas «Corrupto como Lima». Lo mismo Venecia; yo he estado allÃ: ¡la ciudad santa del bendito evangelista, san Marcos! ¡Santo Domingo, púrgala! ¡Vuestra copa! Gracias, la vuelvo a llenar; ahora, escanciad vos de nuevo.