Moby Dick
Moby Dick »Entretanto, al primer golpe en el fondo de la lancha, el lagonero había aflojado la estacha como para caer a popa, fuera del remolino; observando tranquilamente, cavilaba sus propios pensamientos. Pero un repentino y terrorífico tirón de la lancha hacia abajo hizo que su cuchillo fuera rápidamente a la estacha. La cortó; y la ballena quedó libre. Y Moby Dick volvió a surgir a cierta distancia, con algunos jirones de la camisa de lana roja de Radney prendidos entre los dientes que le habían destrozado. Las cuatro lanchas volvieron a perseguirla; pero la ballena las eludió, y al final desapareció enteramente.
»A su tiempo, el Town-Ho llegó a puerto… un lugar salvaje y solitario… donde no habitaba criatura civilizada alguna. Allí, encabezados por el lagonero, todos excepto cinco o seis de los marineros desertaron voluntariamente entre las palmeras; apoderándose al final, como luego se supo, de una gran canoa doble de guerra de los salvajes, y poniendo rumbo a algún otro puerto.