Moby Dick
Moby Dick Con el mismo objetivo, todas las lanchas rivales juntas apuntaban a este único pez, pues no sólo era el más grande, sino que era el que estaba más cerca de ellos, y además las otras ballenas avanzaban con tanta velocidad que casi hacÃan descartar la persecución por el momento. Para entonces las quillas del Pequod habÃan adelantado a las tres lanchas germanas arriadas después, mas debido a la gran ventaja de que habÃa gozado, la lancha de Derick todavÃa lideraba el acoso, aunque sus rivales extranjeros se le aproximaban a cada instante. Lo único que temÃan era que, al estar ya tan cerca de su objetivo, pudiera lanzar su hierro antes de que le alcanzaran del todo y le sobrepasaran. Por lo que concierne a Derick, parecÃa muy confiado en que éste fuera el caso, y ocasionalmente, con gesto de burla, agitaba su cebador de lámpara a las otras lanchas.
—¡El descortés y desagradecido perro! —gritó Starbuck—; ¡se burla y me provoca con el mismo cestillo de pedir que yo le llené no hace ni cinco minutos! —y entonces, con su acostumbrado intenso susurro—: ¡avante, galgos! ¡Perseguidlo!