Moby Dick
Moby Dick —Os diré lo que pasa —le gritó Stubb a su tripulación—. Va en contra de mi religión enfadarme; pero me encantarÃa comerme a ese villano jarramano… Bogad… ¿es que no queréis? ¿Vais a dejar que ese granuja os gane? ¿Os gusta el brandy? Una cuba de brandy, entonces, para el mejor hombre. Venga, ¿por qué no os reventáis alguno un vaso sanguÃneo? ¿Quién es el que está tirando un ancla por la borda…? No nos movemos ni una pulgada… estamos en una calma. Hola, aquà está creciendo la hierba en el fondo de la lancha… y, por Dios, el mástil está brotando ahÃ. Esto no puede ser muchachos. ¡Mirad a ese jarramano! No se trata de otra cosa, muchachos, ¿vais a escupir fuego o no?
—¡Ah!, ¡veo la espuma que hace! —gritó Flask saltando arriba y abajo—. Qué joroba… Oh, sà que se apila en las carnes… ¡flota como un tronco! ¡Ah!, mis muchachos, empujad… masa frita y quohogs para cenar, ya sabéis, muchachos… almejas al horno y molletes… Oh, venga, venga, empujad… es uno de cien barriles… no lo perdáis ahora… No, ¡oh, no!… mirad a ese jarramano… ¡Ah!, por vuestro trasero, ¿no bogaréis, muchachos?… ¡menudo animal!, ¡menuda mole! ¿No os encanta el esperma? ¡Ahà van trescientos dólares, muchachos!… ¡un banco!… ¡un banco entero! ¡El banco de Inglaterra!… ¡Venga, venga, venga!… ¿Qué hace ahora ese jarramano?