Moby Dick
Moby Dick Tercero: no puedo demostrarlo, pero me parece que en la ballena el sentido del tacto está concentrado en la cola; pues en este aspecto existe en ella una delicadeza sólo igualada por la ternura de la trompa del elefante. Esta finura se evidencia principalmente en la acción de barrido, en la que con gentileza de doncella la ballena mueve sus inmensas palmas de lado a lado sobre la superficie del mar con una especie de suave lentitud; y si nota algo al tacto, aunque sólo sea un pelo de las barbas de un marinero, desgraciado de ese marinero, barbas y todo. ¡Qué ternura hay en ese toque preliminar! Si su cola tuviera alguna capacidad prensil, directamente me recordaría al elefante de Darmonodes, que tanto frecuentaba el mercado de flores, y con reverencias ofrecía ramilletes a las damiselas, y entonces acariciaba sus partes[106]. En más de un sentido es una pena que la ballena no posea esta aptitud prensil en su cola; pues he oído hablar de otro elefante que, al ser herido en la batalla, arrolló su trompa y extrajo el dardo.