Moby Dick
Moby Dick La ocasional comparación de la ballena y el elefante en este capítulo, al menos en lo que concierne a ciertos aspectos de la cola de la una y la trompa del otro, no debería propender a colocar esos dos órganos opuestos en un plano de igualdad, mucho menos aún a las criaturas a las que respectivamente pertenecen. Pues al igual que el más poderoso de los elefantes sólo es un terrier ante el leviatán, así, comparada con la cola de la ballena, su trompa es como el tallo de unas lilas. El más terrible golpe de la trompa del elefante sería como el juguetón toque de un abanico, si se compara con el desmedido machacar y despanzurrar de las macizas palmas del cachalote, que en repetidas ocasiones han arrojado lanchas enteras al aire, una tras otra, con todos sus remos y tripulaciones, de manera muy similar a como un malabarista lanza sus pelotas[107].