Moby Dick
Moby Dick Cuanto más considero esta potente cola, más deploro mi incapacidad para expresarla. A veces hay en ella gestos que, aunque se considerarÃan garbosos en la mano de un hombre, resultan totalmente inexplicables. En una manada extensa, estos mÃsticos gestos, son ocasionalmente tan notables, que he escuchado a cazadores declarar que son similares a los signos y sÃmbolos francmasones; que mediante este método la ballena, de hecho, conversaba inteligentemente con el mundo. Y no faltan otros movimientos de la ballena en su cuerpo entero, plenos de extrañeza e inexplicables para su más experimentado atacante. Por lo tanto, la diseccione como la diseccione, sólo voy a su interior; no la conozco, y nunca la conoceré. Mas si ni siquiera conozco la cola de esta ballena, ¿cómo comprenderé su cabeza? Más aún, ¿cómo comprenderé su rostro, cuando rostro no tiene? Veréis mis partes posteriores, mi cola, parece decir, pero mi rostro no será visto. Mas yo no puedo hacerme totalmente idea de sus partes posteriores; y por mucho que su rostro sugiera, de nuevo digo que rostro no tiene.