Moby Dick
Moby Dick Para entonces, el leve viento se habÃa convertido en completa calma; de manera que, quisiéralo o no, el Pequod estaba ahora bien atrapado en el olor, sin esperanza de escapar salvo que volviera a levantarse el viento. Stubb, saliendo de la cabina, llamó ahora a la tripulación de su lancha, y bogó hasta el foráneo. Acercándose a su proa, observó que, de acuerdo con el elaborado gusto francés, la parte superior de su roda estaba tallada a semejanza de un enorme tallo curvado, que la habÃan pintado de verde, y que saliendo de ella tenÃa picas de cobre aquà y allá, a modo de espinas; terminando todo ello en un bulbo simétricamente plegado de un brillante color rojo. Sobre las planchas de su proa, en grandes letras doradas, ponÃa «Bouton de Rose» —capullo de rosa—; éste era el romántico nombre de este aromático barco.
Aunque Stubb no comprendÃa la parte de Bouton de la inscripción, sin embargo, la palabra rose y el bulboso mascarón de proa situados juntos lo explicaban todo suficientemente para él.
—Un capullo de rosa de madera, ¿eh? —gritó con la mano en la nariz—. Es muy apropiado; ¡pero cómo huele a la entera creación!