Moby Dick
Moby Dick Advirtiendo todo esto, Stubb presagió buenos resultados para su plan y, volviéndose al de Guernsey mantuvo con él una pequeña charla, durante la cual el oficial extranjero expresó su aborrecimiento al capitán, como engreÃdo ignaro que les habÃa metido a todos en tan desagradable y ruinoso embrollo. Sondándole cuidadosamente, Stubb percibió, además, que el de Guernsey no albergaba la menor sospecha referente al ámbar gris. Por tanto, se mantuvo callado en ese sentido, aunque por lo demás fue franco y leal con él, de manera que los dos rápidamente elaboraron una pequeña estrategia para soslayar al capitán, y también para burlarse de él sin que ni siquiera soñara desconfiar de su sinceridad. Según este pequeño plan suyo, el de Guernsey, bajo la apariencia de una misión de intérprete, iba a decirle al capitán lo que se le ocurriera, pero como si viniera de Stubb; y, por su parte, Stubb iba a soltar durante la entrevista cualquier despropósito que se le viniera a la cabeza.