Moby Dick
Moby Dick —¡Formad de dos en dos! ¡Hagamos de él un general! Eh, ¿dónde está su arpón? Ponedlo aquà atravesado… ¡Rig-o-tán, tan, tan!, ¡upa! ¡Ah, que un gallo de pelea se siente sobre su cabeza y cante! ¡Queequeg muere peleando!… fijaos en eso; ¡Queequeg muere peleando!… tomad buena nota de eso; ¡Queequeg muere peleando! ¡Peleando, peleando, peleando!, digo. Pero el abyecto pequeño Pip, murió cobarde; murió temblando… ¡Vergüenza para Pip! Escuchad; si encontráis a Pip, decid a todas las Antillas que es un fugitivo; ¡un cobarde, un cobarde, un cobarde! ¡Decidles que saltó de una lancha ballenera! Nunca tocaré mi pandereta por el abyecto Pip, ni le proclamaré general, aunque estuviera otra vez aquà muriendo. ¡No, no! Que la vergüenza recaiga sobre todos los cobardes… ¡Vergüenza para ellos! Que se ahoguen como Pip, que saltó de una ballenera. ¡Vergüenza!, ¡vergüenza!
Mientras todo esto sucedÃa, Queequeg estuvo tendido con los ojos cerrados, como si soñara. Pip fue apartado, y el enfermo regresado a su coy.