Omu
Omu Un ejemplo: abajo, la guardia acaba de despertar de su descanso, todos están desayunando, y el Filástica comparte, en un rincón y sin consuelo, aquellos manjares. Pero los marineros recién levantados no son querubines, y por tanto no se oye ni una palabra: todos mastican su galleta, hoscos y sin afeitar. En tal circunstancia, un pÃcaro de aire agradable —Jack el Rayo— atraviesa el castillo de proa, con su jarro de lata en la mano, y se sienta junto al bisoño.
—Es duro el viaje, ¿verdad, Filas? —empieza—, es bastante duro para los que son más listos y se han quedado en Londres. Y digo yo, Filas, supónte que te volvieras esta mañana a Holborn, ¿qué te gustarÃa tomar en el desayuno?
—¡Tomar en el desayuno! —exclama Filas, con malhumor— ¡Ni me hables de eso!
—¿Qué le pasa a ese tÃo? —gruñe un viejo marino barbudo, a la vez que se volvÃa con aire salvaje.
—¡Oh, nada, nada! —dice Jack; de inmediato se inclinó hacia el Filástica y le pidió que continuara, pero que hablase en voz más baja.
—Pues bien —dice el Filas, con un tono medido, mientras le brillan los ojos como dos linternas—, pues bien, irÃa donde la Madre Moll, que hace unos bollos buenÃsimos; yo irÃa allÃ, pondrÃa el pie en la estufa, y pedirÃa una copita de algo para empezar.
—¿Y después, Filas?