Omu
Omu —Después, chico —continúa la pobre vÃctima, que sin quererlo se exalta con el tema—, vaya, después enderezarÃa la silla y llamarÃa a Betty, la moza que atiende a los clientes. Betty, cariño, le digo, estás preciosa esta mañana, ponme una buena loncha de tocino y huevos, Betty, mi cielo, y también quiero una pinta de cerveza y tres buenos bollos calientes y mantequilla… y una loncha de queso de Cheshire, y, Betty, también quiero…
—¡Un filete de tiburón y que te cuelguen! —ruge Dan el Negro, y agrega un juramento. Después de ser arrastrado por encima de los baúles, el pobre y malhadado hombrecillo recibe una buena tanda de puñetazos en cubierta.
Siempre me preocupé por proteger al mÃsero Filas cuando podÃa y, por esta razón, fui uno de sus favoritos.