Omu
Omu De paso, hay que decir que el tonelero tenÃa una verdadera admiración de marino por lord Nelson, pero también tenÃa una idea muy errada sobre la apariencia personal del héroe. No contento con privarlo de un ojo y de un brazo, tercamente sostenÃa que también habÃa perdido una pierna en una de sus batallas. Dominado por esta idea, a veces se acercaba a Dunk brincando, con una pierna sujeta a la espalda con el brazo derecho, a la vez que cerraba un ojo.
En esa posición, lo obligaba a mirar y a contemplar al hombre que habÃa dado tal repaso a sus paisanos en Copenhague.
—Tú, Dunk, mira —decÃa, brincando a su alrededor y parpadeando a toda prisa con un ojo para mantener el otro cerrado—, mira: un solo hombre, que me cuelguen, medio hombre, con una pierna, un brazo, un ojo… que me cuelguen, nada más que con una parte del cuerpo, le dio de azotes a todo tu paÃs mugriento. ¿Me lo vas a negar, patán?
El danés era una mula y, como entendÃa muy poco el inglés, raras veces daba alguna respuesta, de modo que, por lo común, el tonelero dejaba caer su pierna y se marchaba, con el aire de un hombre que no se digna añadir nada más.