Omu
Omu A continuación se sentó, en medio de un tamborileo universal sobre tapas de baúles y de la percusión de las sartenes; los pocos enfermos, que hasta ese momento no se habían comprometido activamente con los demás, en esta oportunidad se unieron a los aplausos con los crujidos de sus literas y el balanceo de sus hamacas. También se oyeron varios gritos:
—¡A los palos y montemos una buena!
—¡Fuera las alas de trinquete!
—¡Hurra!
Varios corrieron a cubierta, y por un instante pensé que habíamos fracasado, pero por fin logramos restablecer cierto grado de tranquilidad.