Omu
Omu El capitán Beechey afirma que, mientras estaba en Tahití, vio escenas «que podrían haber convencido a los mayores escépticos de la absoluta condición inmortal de la gente, y que habrían obligado a concluir, como lo hizo Turnbull 32 muchos años antes, que su trato con los europeos había propiciado el envilecimiento y no la exaltación de su índole»33.
Hacia el año 1834, Daniel Wheeler, un cuáquero de corazón honesto, impulsado por motivos de pura filantropía, visitó en un barco propio la mayor parte de las misiones establecidas en los Mares del Sur. Se detuvo un tiempo en Tahití, donde le brindaron hospitalidad los misioneros allí instalados, y ocasionalmente predicaba a los nativos.
Después de deplorar su condición social, de su situación religiosa dice con franqueza: «Es verdad que las apariencias son poco prometedoras y, aun cuando no se desee aceptar tal conclusión, existen motivos para afirmar que los principios cristianos constituyen toda una rareza»34.