Omu

Omu

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

No teníamos escapatoria, rotos el corazón y los hombros, volvimos al campo con paso pesado; el doctor no dejó de soltar letanías.

Cuando nos pusimos en marcha con el barril cargado, durante un trecho todo fue bien, y casi llegamos a considerar que la idea era buena. Pero no pensamos así durante largo rato. En menos de cinco minutos tuvimos que detenernos, porque los movimientos y la comba del basto remo eran casi insoportables.

—Cambiemos las posiciones —pidió el doctor, que ya no aguantaba que la paleta del remo le cortara la paleta del hombro.

Al fin, con etapas breves y frecuentes, conseguimos bajar a la rastra hasta la playa, donde otra vez soltamos la carga bastante enfurruñados.

—¿Por qué no pides ayuda a los nativos? —preguntó Fantasma Largo, mientras se masajeaba el hombro.

—¡Condenados nativos! —dijo el yanqui—. Veinte nativos no valen lo que un blanco. No están hechos para ningún trabajo, esos tíos, y bien que lo saben, también, porque maldita sea si hacen algún trabajillo alguna vez.

Sin embargo, a pesar de tal descrédito, al fin Zeke se vio obligado a convocar a servicio a algunos de esos bípedos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker