Omu

Omu

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Era una hondonada verde, fresca, rodeada de montañas, a la que por fin bajamos de un salto. Allí manaban cien fuentes, sobre las que se proyectaba la sombra de grandes árboles majestuosos, sobre cuyos troncos cubiertos de musgo el agua formaba cuentas cristalinas. Por extraño que parezca, no había huellas de que jamás hubiera pasado por allí ningún toro, ni se oía ningún sonido, ni un solo pájaro, y tampoco había brisas que estremecieran las hojas. La soledad y el silencio absolutos eran opresivos; después de mirar entre la espesura sin ver más que una formación de sombríos e inmóviles troncos, atravesamos de prisa la hondonada, y subimos por la ladera opuesta de la montaña.

A la mitad del ascenso, descansamos sobre un espacio cómodo, de tierra acumulada entre las raíces de tres palmeras, desde el que veíamos el fondo de la hondonada, que se había convertido en una mancha verde oscura de bosque a nuestros pies. Entonces sacamos una pequeña calabaza de poí, un regalo de Tonoi con motivo de nuestra partida. Después de comer muy a gusto, hicimos fuego con dos palos, nos echamos de espaldas, y aliviamos la fatiga con volutas de humo. Así, nos quedamos dormidos, y no despertamos hasta que el sol estuvo tan bajo que sus rayos llegaban hasta nosotros por debajo del follaje.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker