Omu
Omu Por fin, el preciado documento quedó terminado, y era toda una curiosidad. Nos parecieron muy divertidas sus razones para no ponerle fecha.
—En este condenado clima —observó—, uno no puede llevar la cuenta de los meses, no hay manera, porque no hay estaciones; no hay verano ni invierno. Piensas eternamente que siempre es julio, con estos calores tan molestos.
Obtenido el pasaporte, buscamos algún medio para ir a Talú.
La isla de Imeeo está rodeada casi totalmente por un uniforme arrecife de coral, situado a una milla o menos de la playa. El tranquilo canal interior constituye la mejor vÃa de comunicación con las distintas poblaciones que, con la única excepción de Tamai, están todas junto al agua. Los isleños son tan indolentes que no les importa recorrer veinte o treinta millas en canoa, rodeando la isla, para llegar a un sitio que por tierra no dista ni siquiera la cuarta parte. Pero, como ya se ha dicho, el miedo a los toros tiene algo que ver con esto.