Omu
Omu Llegó la noche, y se sentían muy animados y nada predispuestos a dormir, o sea que decidieron pasarla en vela, y así lo hicieron: todo el mundo se emborrachó, y los dos palos cayeron por la borda a eso de la medianoche, al son de:
A la vela, a la vela vela
costeando la Berbería.
Por fortuna, uno se hizo cargo de la caña, y los demás se apañaron para arrastrarse de un lado a otro, cortar los cabos de las vergas y desembarazarse de los palos caídos. Mientras se ocupaban de estas cosas, dos marineros pasaron tranquilamente por encima de la borda, y se fueron al fondo como el plomo, con la impresión errada de que ponían el pie en un muelle imaginario para así trabajar mejor.