Omu

Omu

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Cuando llegamos al barco, un grito ronco recorrió la cubierta de parte a parte, y todos nos miraron con ojos inquisitivos. Y bien podían serlo. Sin mencionar a la tripulación del bote, de nativos jadeantes por la excitación, todo gesto y grito, mi propio aspecto estaba pensado para despertar la curiosidad. Una túnica de tela del lugar me caía de los hombros, mi pelo y mi barba estaban crecidos, y mi aspecto desvelaba otras pruebas de mi reciente aventura. Tan pronto como pisamos la cubierta, me asediaron por todas partes con preguntas, la mitad de las cuales me era imposible contestar, pues se me hacían sin ninguna pausa.

Como un ejemplo de las curiosas coincidencias que a menudo tocan al marinero, aquí debo mencionar que dos figuras de las que había ante mí me resultaron familiares. Una era la de un viejo tripulante de un barco de guerra, al que había conocido en Río de Janeiro, donde ancló la nave en la que viajé desde mi tierra. El otro era un joven al que, cuatro años antes, había encontrado a menudo en una posada de marineros de Liverpool. Recordaba haberme despedido de él en las Prince Dock Gates, en medio de un enjambre de policías, acarreadores, estibadores, mendigos y otros por el estilo. Y allí estábamos otra vez: habían pasado los años, eran muchas las millas oceánicas recorridas, y una vez más nos reunían unas circunstancias que casi me hacían dudar de mi propia existencia.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker