Typee
Typee —Oh, nada —respondió—; preparando la hoguera, supongo.
—¡Hoguera! —exclamé, mientras mi corazón empezó a latir con vehemencia—. ¿Qué hoguera?
—Pues la hoguera donde nos cocinarán, sin duda, ¿qué otra cosa podrÃa alborotar tanto a esos canÃbales sino eso?
—Ah, Toby, deja a un lado tus bromas; no es momento para ellas. Algo va a suceder, estoy seguro.
—Bromas, ¿no? —advirtió Toby indignado—. ¿Me oÃste acaso bromear? ¿Por qué crees que esos diablos nos han alimentado tan bien estos tres últimos dÃas, a no ser por eso de que tanto temes hablar? Toma por ejemplo a ese Kori-Kori... ¿no te ha estado estofando todo este tiempo con sus malditas papillas de la misma manera en que ceban a los cerdos antes de sacrificarlos? ConfÃa en ello, nos comerán esta misma noche y ahà está el fuego en que nos asarán.
Este lado del asunto era algo que no tenÃa previsto al mitigar mis temores y temblé de pensar que realmente estábamos a merced de una tribu de antropófagos y que la horrible contingencia aludida por Toby estaba perfectamente dentro de las posibilidades.