Typee
Typee —¡Ahà están; te lo dije! ¡Ya vienen por nosotros! —exclamó mi compañero a continuación, a medida que las figuras de cuatro isleños mostraban su perfil contra el fondo iluminado sobre el paipai, acercándose hacia nosotros.
Vinieron sin hacer ruido, más bien furtivamente y se deslizaron atravesando la penumbra que nos rodeaba como prestos a saltar sobre algún objeto, temerosos de espantarlo antes de apoderarse de él. ¡Santos cielos! Horribles fueron los pensamientos que me invadieron entonces. Un sudor frÃo me cubrió la frente y horrorizado esperé mi destino.
De pronto el silencio se rompió por los conocidos timbres de la voz de Mehevi; y por su suave tono, mis temores se disiparon de inmediato.
— jTommo, Toby; kai kai! (Comer.)
HabÃa esperado hablamos hasta cerciorarse de que estábamos despiertos, ante lo cual se sorprendió un poco.
— Kai kai, ¿no?-dijo Toby con brusquedad—. Bueno, cocÃnennos primero... ¿Pero qué es esto? —añadió, cuando vio que otro salvaje apareció con un gran plato de madera con algún tipo de carme guisada, según parecÃa por los olores que esparcÃa y que depositó a los pies de Mehevi.