Typee
Typee Hacia el anochecer, los isleños empezaron a regresar de la playa en pequeños grupos y, al acercarse a la casa, busqué a mi compañero entre ellos. Pasaron uno tras otro por la casa y él no estaba. Suponiendo que aparecería de un momento a otro con algún miembro de la familia, acallé mis temores y esperé pacientemente verlo llegar en compañía de la bella Feyawey. Al fin vi acercarse a Tinor, seguida por las muchachas y dos jóvenes que por lo general residían en casa de Marheyo; pero mi compañero no venía con ellos y muy alarmado traté de descubrir la causa de su demora.
Mis angustiosas preguntas parecieron embarazar a los nativos. Sus informes eran contradictorios; uno me daba a entender que Toby estaría en seguida con nosotros; otro, que no sabía dónde estaba; mientras un tercero, muy enfadado, me aseguró que se había marchado y no volvería a verle jamás. Entonces creí que con aquellas aseveraciones intentaban ocultarme alguna desgracia insoportable.
Temiendo que le hubiera ocurrido alguna calamidad, busqué a la joven Feyawey para sacarle la verdad.