Typee
Typee Por mi parte, confieso sinceramente la más completa incapacidad de satisfacer cualquier curiosidad que pueda sentirse respecto a la teología del valle. Dudo que los propios habitantes puedan hacerlo. Son demasiado perezosos o demasiado sensitivos para preocuparse por las cuestiones abstractas de la creencia religiosa. Durante el tiempo que estuve entre ellos, nunca sostuvieron sínodos ni concilios para establecer los principios de su fe. Pareció prevalecer una libertad de conciencia ilimitada. Los que deseaban podían tener una fe implícita en un dios determinado de larga nariz y gruesos brazos informes cruzados; mientras que otros adoraban una imagen que, por no tener parangón en el cielo o en la tierra, apenas puede llamársele un ídolo. Como los isleños siempre mantuvieron discreción respecto a mi opinión personal acerca de la religión, pensé que sería muy inapropiado de mi parte entrometerme en la suya.
Pero, aunque mi conocimiento de la fe religiosa de los taipis era muy limitado, me interesó mucho una de sus prácticas supersticiosas que llegué a conocer.