Typee
Typee En uno de los apartados lugares del valle, a un tiro de piedra del lago de Feyawey —pues asà bauticé el escenario de nuestra navegación a vela en la isla— y casi ocultos por unas palmeras que se alineaban a ambos lados del arroyo que movÃan sus verdes brazos como saludando a todo el que pasaba, estaba el mausoleo de un jefe guerrero muerto. Al igual que todos los otros edificios de importancia, este se levantaba sobre un pequeño poi-poi, el cual, por su gran altura, resultaba llamativo. Una ligera cubierta de hojas de palmera blanqueada colgaba sobre él como una bóveda aislada, pero al acercarse se veÃa que estaba soportado por cuatro finas columnas de bambú a cada esquina poco más altas que un hombre. Un claro de algunas yardas rodeaba el pai-pai y estaba limitado por cuatro troncos de cocotero inclinados sobre grandes bloques de piedra. Era un lugar sagrado. El signo del tabú estaba representado en la forma de un mÃstico rollo de tapa blanca, suspendida de una cuerda torcida del mismo género desde lo alto de una fina estaca clavada dentro del recinto.[41] La santidad de aquel lugar parecÃa no haber sido violada nunca. HabÃa un silencio sepulcral y la callada soledad resultaba bella y conmovedora. Las suaves sombras de las altas palmeras —aún las veo— se inclinaban sobre el templete como protegiéndolo del sol.