Typee
Typee Al acercarse uno a este lugar se podía ver desde todos lados la efigie del jefe muerto, sentado a la popa de una canoa colocada sobre una base a unas pulgadas por encima del pai-pai. La canoa tenía unos siete pies de largo; estaba hecha de una madera de color oscuro, bellamente tallada y adornada en muchos sitios con cintas de colores con conchas incrustadas y un cinturón de estas mismas conchas la rodeaba por completo. El cuerpo de la figura, cualquiera que haya sido el material con que fue hecho, estaba cubierto por una gruesa tela que revelaba sólo las manos y la cabeza, esta última hábilmente tallada en madera y rodeada por una soberbia corona de plumas. Estas plumas, con las suaves brisas que llegan a este apartado lugar, no estaban un momento quietas, sino agitándose sobre la frente del guerrero. Las largas hojas de palmera bajaban hasta la tumba y a través de ellas podía verse al jefe bogando con el remo entre sus manos, inclinado hacia adelante como deseoso de apresurar su viaje. Contemplándolo para siempre, cara a cara, había una calavera humana en la punta de la proa de la canoa. La cabeza espectral, que miraba a popa, parecía burlarse de la actitud impaciente del guerrero.