Typee
Typee Recuerdo una vez que los pescadores regresaron a medianoche; sin embargo, lo impropio de la hora no reprimió la impaciencia de los isleños. Los transportistas salidos del Tai se veían correr en todas direcciones a través de la espesura; cada uno precedido por un niño con una flamante antorcha de ramas secas de cocotero, que al consumirse eran repuestas con las ramas encontradas por el camino. La salvaje llamarada de estas gigantescas antorchas, que alumbraban con deslumbrante brillantez los más recónditos parajes del valle y que se veían mover con rapidez por debajo de las ramas de los árboles, el salvaje grito de los excitados mensajeros anunciando la noticia de su llegada, respondida desde todos lados, y el extraño aspecto de sus cuerpos desnudos, produjeron en mi mente un efecto que nunca olvidaré.
Fue en esta misma ocasión que Kori-Kori me despertó en medio de la noche y, como transportado, me comunicó la noticia que contenía las palabras "peji pernai" (Viene el pescado.) Como yo estaba en un sueño reparador y profundo, no pude imaginar por qué esta noticia no podía esperar a la mañana; estuve a punto de propinarle un puñetazo a mi sirviente dejándome llevar por mi enfado, pero luego de pensarlo dos veces, me levanté callado y salí fuera de la casa interesado por la iluminación en movimiento.